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Por: RG/El Futbolero 2008.07.07 HABLAMOS DE JORGE CON ROBERTO "EL AVIÓN" CASADEI EF-¿Cómo es la historia de la culebrita macheteada? RC- ¿De Jorge? EF- Por ahí nos dijeron que vos se la enseñaste a él… RC- No… con Jorge era algo especial… él era rápido… yo agarraba la pelota y la intentaba hacer, pero no me salía bien. Jorge la empezó a hacer y se la hizo propia… yo la llevé allá, pero no me salía bien porque la hacía y cuando quebraba, no me daba el cuerpo para quebrar bien, pero él la agarraba y como era muy habilidoso y tenía las patas largas le salía perfecta. Jorge la perfeccionó, la hacía en velocidad, yo no podía hacerla tan rápido…
EF- Entonces vos fuiste el autor intelectual y él la perfeccionó… RC- Algo así, pero decime vos, ¿qué le voy a haber enseñado yo a Jorge? Él la hizo propia, la hizo suya y volvía locos a los defensas. Con jorge teníamos algo muy especial… el año pasado lo vi jugar contra Boca y me impresionó lo bien que está… todavía la mueve… es que en esa familia, todos jugaban, era increíble, Miguel era un jugadorazo, jugaba en Marte… pero Jorge era otra cosa, no era normal, era de esos tipos que aparecen y hacen la diferencia. Lo mataban a patadas. Cuando nos poníamos a practicar, él se divertía. Aparte era un loco lindo, de esas personas buenas de verdad.
EF- Dicen que Jorge volaba físicamente… RC- Si, si… no se mataba entrenando, ya era natural en él. Llegaba a los entrenos y se bajaba del auto con el pelo en la cara, todo despeinado y decía: “¿llegué tarde?” Jaja… Con Jorge tuve un idilio muy especial porque él me veía a mí que era mayor y me respetaba mucho. Yo fui el primero que lo recibió cuando llegó a Santa Ana, un año después que yo, en el 76. Al llegar a FAS, Don Armando lo primero que hizo fue comprarle un auto nuevo… una nave!!! Iba y venía a San Salvador como cuatro veces al día, tenía varias chicas allá, era muy novio; aparte les quería mostrar el auto a todos. Tenía 19 años apenas, yo le decía: “Jorge viniste a Santa Ana en carretilla y mirá la nave que tenés hoy” jaja… Futbolísticamente, era especial, vos te parabas en la cancha sólo para verlo jugar a él, era espectacular.
EF- ¿Llegó a FAS ya como una estrella o como una promesa? RC- No, él llega y se hace grande en el FAS. Jorge llega de ANTEL, ahí tenía partidos buenos y partidos malos, era mas para la vista del público que un jugador en función de equipo; el equipo no lo acompañaba en su idea. En cambio en FAS, se asentó, tenía jugadores grandes al lado y también ahí se dio cuenta que tenía que triunfar. El despegue de él fue en FAS, se hizo hombre, vio las cosas desde otro punto de vista, se dio cuenta que el fútbol era otra cosa, fue más responsable. En FAS Jorge tenía todo, a mí Don Armando me protegió, pero con Jorge, era algo especial. Si le decían que en la catedral había que sacar a Señora Santa Ana y poner a Jorge, lo ponía a Jorge… jaja… es broma, pero así era. El técnico se molestaba cuando Jorge llegaba tarde y le ponía multas a cada rato, entonces Jorge iba con Don Armando y le decía: “Don Armando, me pusieron multa” y él le respondía: “váyase tranquilo” y le quitaba la multa. El viejo fue vivo y lo supo llevar, pero ojo, Jorge con fútbol le dio mucho también, le llenaba la cancha, no era lo mismo si jugaba Jorge o si no jugaba…
EF.- Si Jorge hubiera estado en un equipo común y corriente, sin tanto jugadorazo al lado, no hubiera despegado tan rápido… RC- Jorge desde que aparece en ANTEL a los 17 años ya desnivelaba, ya tenía imagen propia, es como Palacio en Boca, vos lo veías en Banfield y ya era un buen jugador, pero mirá lo que es ahora en Boca. Jorge de igual forma hubiera sido un grande. Me desconecté completamente del fútbol de allá, pero siempre estuve pendiente de lo de Jorge porque había estado mucho tiempo conmigo, creció al lado mío, porque cuando llega al FAS llega hecho un pibito. Jorge fue algo fuera se serie, yo no podía creerlo, máximo que lo disfrutaba porque entrenaba con él, lo veía tirar cosas de fútbol increíbles en la semana, ¿me entendes?, no era un bicho normal, yo le decía, “vos sos un bicho raro”… inventaba cosas futbolísticas increíbles, tenía magia propia. Él creaba el fútbol… porque no es que hiciera algo hoy y mañana lo repetía y después otra vez, no! Él hacía cosas nuevas a cada instante, sobre la velocidad y la marcha, tenía una trancada, una pegada, tenía todo bien, era un diferente.
EF- ¿Cuál jugada de Jorge recordás? RC- Mmmm… jugadas muchísimas, pero lo primero que me viene a la mente es un jugador de apellido Romero, marcador de punta que era el hijo del presidente de El Salvador en esa época. Jorge había jugado con él en ANTEL, era un marcador lento, jugaba en Marte creo, por derecha, y esa vez jugábamos en el Cuscatlán. Con Jorge siempre nos peleábamos por jugar del lado de Romero, porque uno siempre busca la cueva donde se le hace más fácil entrar. Me decía: “jugá vos por derecha y yo por izquierda”. Yo no quería, pero lo dejé jugar ahí. ¡Jorge le ha pegado ese día un baile a Romero! ¡Yo nunca había visto nada igual! Se comía el pasto el pobre Romero. Al terminar el primer tiempo me dice Jorge: “bueno, ahora te lo dejo a vos”… yo era rápido también, así que lo agarré igual en el segundo tiempo, tuve una tarde de suerte… pero lo de Jorge fue impresionante. Jorge cuando te bailaba, te bailaba mal, feo! Te hacía pasar vergüenzas. Les hacía pasar papelones a los defensas, les hacía de todo y así pasó con la culebrita macheteada que nosotros le llamábamos “la corridita” cuando llegamos… yo la hacía, pero no tenia la técnica de Jorge y cuando llega Jorge al FAS, la agarró y cuando la perfeccionó hacia unas cosas! El le decía la culebrita… Veías a los defensas que le tiraban las patadas para sacarle la pelota… la hacía en velocidad y hasta en el aire! Yo veo a Ronaldinho que la hace, pero no como Jorge, la hacía igual en el aire! Para allá y para acá… Jorge venía vestido con ropa de salir y por ahí veía a dos pibitos jugando a la pelota en la calle y se ponía a jugar con ellos… Jorge era Argentino! Así le decía yo, por la forma en que vivía el fútbol… tenía “campito”, potrero, Jorge en el barrio de él, porque yo conocí a la familia, se jugaba tres mil partidos por día, no te podías distraer porque se te iba a jugar un rato al fútbol. Fue en esas cosas que Jorge creció en FAS, nosotros le decíamos que pensara en otras cosas, que estaba en un equipo grande, porque si lo dejabas un rato se te iba a jugar un fulbito al campito antes de la práctica. Así eran todos los González… Norberto Huezo también, era un jugador diferente a Jorge, pero con una calidad futbolística increíble! Jorge me decía “el loco”, me veía que yo era muy profesional, que era mayor que él. Teníamos una buena relación, con Pichione también. Jorge era un pibito y nosotros lo cuidábamos porque sabíamos que él era capaz de ganar un partido solo… le encantaba dormir… era el único tipo capaz de dormir 24 horas seguidas jaja… Más noticias
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